La condena y el indulto

Estaba amaneciendo cuando lo llevaban a fusilar . Iba sentado en el fondo de la camioneta con las manos atadas a la espalda y durante el viaje hacia la muerte trató de consolarse imaginando el fin del mundo . Una detonación cósmica había destruido la Tierra y su lugar en el espacio lo ocupaba ahora el vacío absoluto . No había servido de nada haber escrito el Quijote , haber sido Miguel Angel , haber dudado como Hamlet o haber ganado una gran batalla . Si la historia no era más que un sueño que ya había sucedido , ninguna importancia tenía morir ahora , inocente o culpable . Eso pensaba el reo hasta llegar a una ladera llena de flores silvestres donde fue apeado ante el pelotón de fusilamiento , que estaba al mando de un capitán avezado en esta clase de ritos .

Mientras los soldados alistaban los fusiles , el condenado se vio deslumbrado por un destello del primer sol que se abría paso en la niebla del valle . Pensó que si lograba darle a ese rayo de luz una profundidad infinita en su mente sería inmortal . El capitán se le acercó para ofrecerle la gracia de morir con los ojos tapados . El reo asintió . Cuando un soldado le puso la venda y se le hizo la oscuridad , una ráfaga de su memoria cruzó por delante de los párpados cerrados dejando una estela luminosa en forma de labios de mujer muy carnosos . Imaginó de nuevo que , si lograba detener aquel instante de amor que un día le fue regalado , podría salvarse . Oía la fricción de la brisa contra las plantas silvestres junto con la voz del capitán que mandaba cargar los cerrojos . Lo último que había contemplado en este mundo era un destello rosa en la niebla . No le pareció que fuera del todo despreciable morir en medio del aroma de las jaras con el sol iluminando su frente por donde entrarían las balas . A punto de recibir la descarga sonó en la ladera un caballo cuyo jinete jadeante traía un papel con el indulto . Le desataron las manos , pero la orden de su libertad fue leída por el mensajero teniendo el reo los ojos tapados todavía . A partir de ese momento , a su alrededor hubo silencio . Sólo pasaron unos segundos . Cuando el indultado se quitó la venda allí no había caballo , ni jinete , ni soldados , ni capitán . Sólo la niebla persistía en el fondo del valle . Comenzó a caminar monte abajo como si en el mundo ya no quedara nadie . Tal vez la historia había terminado . En ese momento oyó muy lejos el eco de varias descargas . El reo ignoraba que había sido fusilado . Tenía carmín en la mejilla , un rayo de sol enfrente y seguía caminando entre las jaras .

2 respuestas a «La condena y el indulto»

  1. No Ruben , lo fusilaron ,se podría decir que es una bella y oscura alegoría de la condición humana , signada por la condena de su propia existencia , sumido en la desesperación , deliró con lo que una vez vivió , se dejó llevar y , envuelto en su delirio hermoso de algo vivido , sintió (como es lógico ) cuándo le dispararon y lo demás es un divague , un final para la historia , Beso .

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