El filósofo que murió sin saber que cambiaría el mundo.
Friedrich Nietzsche no vivió como un genio admirado. Vivió como un hombre enfermo, aislado y profundamente incomprendido.
Perdió a su padre cuando era un niño. En la adolescencia también perdió su fe. Y con el tiempo, su salud comenzó a deteriorarse de forma constante: dolores de cabeza insoportables, problemas de visión, trastornos digestivos y un desgaste físico que lo acompañó durante años.
A los 21 años contrajo sífilis, enfermedad que en el siglo XIX era difícil de tratar y que probablemente aceleró su deterioro neurológico. Su cuerpo se debilitaba, pero su mente seguía produciendo ideas revolucionarias.
Continuar leyendo «Friedrich Nietzsche. No vivió como un genio admirado.»
