VENECIA AMADA

Poco importa que seamos sólidos o espectrales . Igual da . Venecia toda es un fantasma . No expide visas de entrada a favor de otros fantasmas .Nadie los reconocería por tales aquí . Y así , dejarían de serlo . Ningún fantasma se expone a tanto .  

Carlos Fuentes .

No puede extrañar a nadie que los venecianos tengan , entre otras cosas , la extendida reputación de «raros» . Dos milenios y pico de vida en una ciudad permanentemente suspendida , arriesgándose a sucumbir a cada crecida , con el mar oficiando al mismo tiempo de vecino y de amenaza , son motivos suficientes para configurar una mentalidad que sigue una lógica paralela . El escritor Thomas Mann , que puso su granito de arena en la leyenda con Muerte en Venecia , describía el lugar como «mitad cuento de hadas , mitad trampa» . Y Charles Dickens lo definió sin medias palabras como «una ciudad fantasma» . Una ciudad que no es , siempre equilibrio , que se oculta y disfraza no sólo durante su legendario Carnaval , y a la que la neblina presta a veces el manto propicio para cobijar todos los misterios .LOS DOGOS Y EL PUENTE DE LOS SUSPIROS 

El turista que llega a la legendaria piazza San Marco encuentra en uno de sus lados el Palacio Ducal , una de las visitas obligadas en la ciudad . Y , por supuesto , no dejará de atravesar el bellísimo puente de los Suspiros , al que una romántica leyenda somete a todas las parejas que circulan en la tradicional góndola . 

Muy bonito , sí , pero la realidad no tiene nada que ver con suspiros amorosos . A estas alturas pocos quedan ya que no sepan que el puente de marras acarrea más bien siglos de dolor y pena . Se dice que los suspiros los exhalaban generaciones de prisioneros y detenidos que lo atravesaban una vez que sobre ellos se había pronunciado una lúgubre sentencia . Si tenían un poco de suerte (es un decir) , a remar en las galerías venecianas de por vida ; sin ella , estarían condenados a hacerle una visita al verdugo que les aguardaba al otro lado , en el edificio llamado «de las Nuevas Prisiones» , que fue la primera construcción del mundo que se destinó a cárcel antes de ser erigida .

En todo caso , el panorama restringido que vislumbraban los condenados era cruel recuerdo de la belleza y la libertad que nunca recobrarían . Aunque otros dicen que el «suspiro» era aún más sobrecogedor , porque se referiría solamente a la respiración , la última que exhalarían como hombres libres . Demasiado triste para que , por las noches , la postal turística no se tiña de negra melancolía , y que los espectros de anónimos presidiarios floten aún en la neblina del estrecho canal . Naturalmente , tras la puesta de sol , el puente y los palacios colindantes están cerrados al público , y no sólo por cuestiones de horarios turísticos . Muy cerca , en el colindante Palacio Ducal , hay una sala en la que se exponen los retratos de todos los dogos , peculiares «presidentes de la república» que gobernaron Venecia hasta la llegada de Napoleón (porque la ciudad lagunar se enorgullece de su tradición republicana , la más longeva de Europa) . Bueno , de todos no . En un momento dado , la retahíla de caras se interrumpe dejando un espacio vacío  con la siguiente leyenda latina : «Hic est locus Marini Faleri decapitati pro criminibus» (Éste es el lugar de Marino Falerio , decapitado por sus crímenes) .

Marino Falerio fue un dogo veneciano al que el amor hacia su bellísima esposa le jugó una mala , muy mala pasada . Por culpa de una ofensa que ella recibió , exigió que el culpable fuera severamente castigado . Pero como el ofensor pertenecía a una familia noble , el Gran Consejo de la República no consideró necesario ir más allá de una simple amonestación . La cólera del dogo encontró quien la atizara y la dirigiera contra el Gran Consejo , incitándole a una conjura para suprimirlo y crear un poder estrictamente personal . En vísperas de la que debía ser la gran matanza , la conjura fue descubierta y Marino Falerio ejecutado . Su alma en pena – dicen- ronda el salón de los Dogos , del que por su mal proceder fue expulsado y al que querría volver a acceder .

Violencia de género de antaño .

……………justo al sur de esa zona están el puente y la calle de Le Turchette , testigos de la triste historia de Selima , una joven turca que prestaba servicio en una casa noble de la ciudad , donde conoció y se enamoró de un hermoso y rico mercader compatriota suyo ,Osmán . Estaban prometidos para casarse , pero Osmán partió a comunicar la nueva a su familia . Y no volvió . Pasó mucho tiempo y Selima acabó por aceptar que su amante la había dejado y se casó con otro pretendiente . Y como suele suceder , Osmán reapareció justo cuando el asunto ya no tenía remedio . Pareció aceptarlo y pidió a la joven una última cita para despedirse , y de esa cita ninguno de los dos regresó . Tiempo después , en el sótano de su casa se halló un esqueleto de mujer decapitado con el vestido que llevaba Selima aquel trágico día . Por entonces , un barquero afirmó haberse encontrado con el fantasma del turco , llevando bajo el brazo una cabeza de mujer . En cambio , a Selima la han visto muchas más veces en las noches sin luna rondando su antigua casa , pero ella no puede hablar porque su fantasma conserva el corte en la garganta que la decapitó y sólo sus grandes ojos negros transmiten su pena , pues incluso en el otro mundo la locura de Osmán sigue impidiendo el descanso eterno de los dos amantes .

Quien desee ver con sus propios ojos un espectro , tiene otra posibilidad . En el llamado Campiello del Remer , cercano al puente de Rialto , las aguas del Gran Canal a veces devuelven la imagen del noble Fosco Loredan , condenado por toda la eternidad por haber decapitado a su mujer Elena en un rapto de celos injustificados . Tras el desdichado suceso peregrinó a Roma con el cadáver y la cabeza para pedir la absolución del Papa de la época , quien lógicamente no quiso ni recibirlo , por lo que volvió a Venecia y se tiró al Canal en el punto exacto en el que había cometido su crimen . A veces su figura emerge de las aguas , sosteniendo en la mano la cabeza de su amada .

Fragmentos del libro : Los fantasmas de Italia , de Paloma Gómez Borrero .

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