Agustini – Reyes -Un Matrimonio Inconveniente

Delmira Agustini fue criada en una familia acomodada, un matriarcado gobernado por María Murtfeldt ,una mujer gruesa que mandaba en la casa con ímpetus sobre-protectores , principalmente para Delmira .En ese mundo femenino , el dueño de casa, Santiago Agustini y el hijo mayor ,Antonio Luciano, apenas eran personajes secundarios . A la favorita de la casa la llamaban «La Nena» , un mote que la perseguiría toda la vida.

A pesar de que el principal recelo de Doña María eran los hombres , o , mejor dicho aquellos que podrían acercarse y alterar la belleza virginal de su hija , había un lugar donde no llegaba su feudo : la frondosa imaginación de Delmira .Poeta por vocación , empezó muy tempranamente a demostrar facilidad por encontrar imágenes sexualmente sugerentes, Una crónica del semanario Alborada en 1903 , la definía como «una belleza virgen rubia , delicada y sensible como un pétalo de rosa «. Pero había más mundos conviviendo en Delmira .

Ese temprano fervor poético – nació el 26 de octubre de 1886 y a los 15 años ,algunas revistas ya publicaban sus versos- la convertiría en una reconocida personalidad literaria del Montevideo de comienzos del siglo pasado , aunque su madurez creativa recién llegaría con Los cálices vacíos de 1913 ,donde la influencia modernista no impidió ver un estilo propio. Aunque su personalidad era «rebelde y emancipada» , como dijo algún periodista de la época, Agustini cumplió con el requisito del noviazgo largo y aparentemente célibe. En 1908 conoció a Enrique Job Reyes ,un rematador de haciendas que prometía la estabilidad que le correspondía a una veinteañera .

Fue un largo camino hacía el matrimonio , un ritual que incluía visitas vigiladas y avances amorosos clandestinos , palabras cariñosas y cartas cargadas de los lugares comunes de los amantes aunque con la sobriedad de saber que debían sortear la censura materna.  El intercambio epistolar entre Delmira y Job Reyes  ha sido visitado repetidamente por los biógrafos , que destacan la prosa infantil de ella («arió» en lugar de adiós ,»mena note pototo,entre otras frases que imitan el lenguaje de una niña) en oposición a la adultez de su poesía . Una carta de Job Reyes , en tanto , revela que él impidió concretar carnalmente la relación pese a los esfuerzos de ella por dar un paso más allá de las caricias apuradas en los instantes de distracción maternal.

La boda quedó fijada para el 14 de agosto de 1913.

Los testigos fueron Juan Zorrilla de San Martín, Carlos Vaz Ferreira ,Manuel Ugarte, Ricardo Hughes, Carlos A.Berro Y Dionisio Coronel.

Ugarte, poeta socialista y conferenciante americanista muy de moda en su momento (hoy bastante olvidado) y Delmira habían empezado a mantener una correspondencia en la que intercambiaban cumplidos en una intimidad que fue creciendo.Allí había una vida más cercana a sus inquietudes .

Ya con el vestido puesto , Delmira le planteó sus dudas a  Zorrilla de San Martín y a Ugarte  sobre lo que estaba a punto de hacer . Ambos , por distintas razones , le recomendaron que siguiera adelante. Zorrilla de San Martín , dicen, comprometió al juez con un urgente «Cáselos bien casados ,que no los descase nada», pero el hechizo no tuvo efecto.  Delmira no estaba concentrada en lo que estaba pasando. En una carta dirigida a Ugarte , le confesaría : «debí decirle que U.hizo el tormento de mi noche de bodas y de mi absurda luna de miel (….)Lo que yo sufrí aquella noche no podré decírcelo nunca. Entré a la sala como a un crepúsculo sin más consuelo que el de pensar que lo vería.Mientras me vestían pregunté no sé cuántas veces si había llegado. Podría contarle todos mis gestos de aquella noche ….La única mirada consciente que tuve , el único saludo inoportuno que inicié fue para U. Tuve un relámpago de felicidad. Me pareció un momento que U. me miraba y me comprendía. Que su espíritu estaba cerca del mío entre toda aquella gente molesta. Después , entre besos y saludos , lo único que yo esperaba era su mano. Lo único que yo deseaba era tenerle cerca un momento .El momento del retrato …..Y después sufrir , sufrir hasta que me despedí de U.. Y después sufrir más , sufrir lo indecible».

El retrato que Delmira  menciona es una foto que ha sobrevivido a sus protagonistas . En medio de los novios aparece el impecable bigote de Ugarte con una mirada que se intuye dirigida a la novia . Job Reyes con cara de no enterarse de nada y también un destacado mostacho, mira hacia delante con gesto aburrido. A un costado , la robustez y la cara amargada de la madre completan en instante . Una vez desenvuelta la tragedia ,María Murtfeldt , recortaría a Ugarte , al novio y a su familia de ese recuerdo de la boda.

 

A pesar de varias diferencias , la huida de Delmira a las pocas semanas de la boda (cansada de la «vulgaridad») y los rápidos y agresivos trámites de divorcio que se iniciaron,la pareja se siguió viendo a escondidas en la pieza que Job Reyes alquiló en el segundo piso de Andes 1206 y que adornó con cuadros y retratos dibujados por Delmira.

El 6 de julio (» el día fatal de La Nena «, como escribió su padre ) a las 18.05 , el vecino German Da Costa escuchó tres disparos desde la pieza en que Delmira y Job Reyes hacían sus escapadas vespertinas . Sin que nunca se hayan conocido los motivos («celos,desesperación,rabia,despecho» especula el Diario del Plata ;»decepciones crueles , torturas morales «, el ex marido mató a Delmira de dos disparos en la cabeza y después se suicidó.

Al otro día, un largo y concurrido cortejo despediría a la poeta , que tenía 27 años , en el Cementerio Central. Muchas eran mujeres que se sumaron solidariamente a la ceremonia .

El vestido de novia de Delmira, hecho con encaje de Bruselas y donado al Instituto Nacional de Investigaciones y Archivos Literarios por la cuñada de la poeta , Magdalena Badin , sobrevive , entonces , como testimonio del comienzo de una tragedia de amor que no sólo marcó su época sino que quedó en el imaginario cultural uruguayo .

 

Fuente: 100 objetos 100 historias . Diario El País .

Escribe : Fernán Cisnero.

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