Edie Sedgwick

Edith Minturn Sedgwick , Santa Bárbara (California ; 20 de abril de 1943 – 16 de noviembre de 1971 ) fue actriz y modelo . Aparecía frecuentemente en revistas como Vogue o Life pero no fue aceptada por la industria de la moda . Según  la antigua editora de Vogue , Gloria Schiff , «en las columnas de sociedad identificaban a Edie Sedgwick con la escena de artistas que consumían drogas y en aquella época había cierta aprehensión en estar envuelto en ese mundo …. a la gente le aterrorizaba de verdad .Así que a menos que fueran artistas o músicos muy importantes nosotros nos alejábamos de ello tanto como podíamos . Las drogas habían hecho tanto daño a gente joven , creativa y brillante que teníamos como política oponernos a ese mundo » .
Fue la musa indiscutida de la Factory de Andy Warhol hasta que un buen día se peleó con el artista pop, agarró su fama y su leyenda y se mudó al Chelsea Hotel, el otro polo creativo de aquel efervescente Nueva York de los sesenta. Para entonces su relación con las drogas ya era un problema, se había enamorado de Bob Dylan y desconocía el matrimonio secreto del cantante. Era el año 66 . Cinco años más tarde moriría por sobredosis después de un alocado tour por psiquiátricos americanos. Sienna Miller la encarna en Factory Girl, un film que señala a Dylan como el culpable de su debacle y vampiriza a Warhol. Los abogados del cantante afilan su demanda aunque ya no pudieron detener su estreno.

Que Edie Sedgwick conociera a Andy Warhol no fue casual. La hermosa jovencita de clase alta californiana había llegado un año antes a Nueva York junto a su pareja de aquella época, quien estaba resuelto a convertir a Edie en una estrella. Era hermosa, carismática, fina y la tristeza, el descontrol y su espíritu fiestero se conjugan perfectos en su mirada enorme que proyectaba el espíritu de aquella época. Estados Unidos iniciaba el sangriento camino hacia Vietnam y en las ciudades más importantes del país se gestaban movimientos pacifistas y creativos claves para la historia cultural de occidente. Guerra fría, bombas por una lado y liberación por otro fue una fórmula explosiva que arrastró a una generación a excesos y locuras. Edie estaba allí y pagó con su vida ese estilo disoluto. Fueron otros quienes convirtieron su autodestrucción en obra de arte. Películas, canciones y fotografías de su corta vida llenan el salón del pop. Tenía tan sólo 28 años cuando su marido la encontró muerta por sobredosis. El reporte policial registró Accidente/Suicidio.

Edie pertenecía al grupo de Harvard/Cambridge, a esa fracción de jóvenes millonarios que, como queriendo castigar a sus padres de fortunas conservadoras, gastaba desproporcionadas cantidades cada noche, viajando en limusina de club en club, haciendo fiestas de tres días y consumiendo drogas como si fueran cabritas. Eran ángeles malditos que se rodeaban fácilmente de sanguijuelas. Había estudiado escultura en Cambridge y viajó a Nueva York directo al lujoso departamento que su abuela tenía en Park Avenue, con catorce habitaciones.

Era 1964, quería probar suerte como modelo y actriz y al poco tiempo comenzó a posar en revistas para quinceañeras y llegó a Vogue la que la nombró “el joven temblor” . Su encanto la hizo famosa en el ambiente de la ciudad y Bob Dylan la llamó para conocerla. Quedaron fascinados el uno del otro. Para entonces Dylan ya era uno de los cantantes más carismáticos y populares, era amante de Joan Baez mientras compartía habitación en el Chelsea Hotel con su futura esposa Sara Lownds. El Chelsea Hotel era un hervidero de talentos por donde pasaron escritores, músicos y una infinidad de artistas de la talla de Leonard Cohen, Tenessee Williams o Janis Joplin y donde años más tarde y en un ambiente más degradado Sid Vicius acabó cuchillo en mano con la vida de su novia Nancy y luego la suya.

Un mes después del encuentro con Dylan, Edie conocería a Warhol en una fiesta y el artista supo que la quería entre los suyos. De inmediato la incluyó en las películas Vynil y Horse. En abril de ese año Edie acompañó a Warhol a una exposición suya en París y a la vuelta éste le encargó a su guionista que escribiera una película para Edie, estaba resuelto a convertirla en la reina de la Factory. Las instrucciones sobre ese guión fueron breves: “Algo en una cocina. Blanco y limpio y plástico.” El resultado fue Kitchen, una de las diecisiete películas y experimentaciones warholianas que hiciera para él y que llevaron a Sedwick a ser comparada con Marilyn Monroe.
La amistad con Warhol era dinamita; la chica se cortó el pelo y se lo tiñó como él, se hacía llamar Miss Warhol, se vestían iguales y eran el plato obligado en cualquier evento social que quisiera trascender. Su popularidad llegó a tal nivel que fueron recibidos como estrellas de rock a la inauguración de una exposición de Warhol en Filadelfia. Hubo multitudes agolpadas, fans y desmayos. Los cuadros fueron retirados para protegerlos de la marea humana que se peleaba por ver a Andy&Edie. Incluso el artista Roy Lichstenstein contó que para un carnaval él y su mujer se disfrazaron de la popular pareja.

No faltó quien le comentó a Edie que desperdiciaba su talento frente al lente de Warhol, que estrenaba sólo en circuitos muy underground y además no pagaba. Edie tenía 22 años, un fortuna personal que comenzaba a menguar tras tanta fiesta y una creciente adicción a las drogas.

No es fácil situar el momento exacto en que la relación entre Edie y Warhol comenzó a decaer. Algunos biógrafos de ambos hablan de los continuos retrasos e impuntualidades de Edie que hacían imposible trabajar con ella. Además le costaba memorizar sus parlamentos y había que organizar la producción en base a todos esos invariables factores de la actriz. No influía en ninguna orientación artística de la Factory. Era un elemento más, un catalizador quizás del enrarecido ambiente de la factoría warholiana, donde ella era la musa underground. No hay indicios de que Warhol hiciera algo por sacarla del agujero en el que claramente caía.

Tampoco hay pruebas de que fuese Warhol quién la inició en la drogas más allá una declaración de la propia Sedgwick cuando ya era una adicta.

 

“En realidad Warhol jodió la vida de muchísima gente, gente joven. Mis contactos con la droga se iniciaron en la Factory. Me gustó mi introducción a la droga. Yo era un buen blanco. Me convertí en una joven y saludable adicta.”
La frase pertenece a la única película que hizo fuera de la Factory, Ciao! Manhatan, un film que pretendía ser el documento que retratara el Nueva York de esa época pero que reclutó a demasiados adictos, entre ellos, sus propios directores. Tardó cinco años en hacerse y se estrenó luego de la muerte de la protagonista. Hoy Ciao! Manhathan es un documento histórico de una época delirante, de jóvenes ausentes y desesperados, que vale mucho la pena revisar. Parte de ese material se puede ver en Youtube .

Andy Warhol diría:

“ A pesar de lo que cualquiera pudiese pensar, la verdad es que yo nunca le di drogas a Edie. Ni si quiera una píldora dietética. Nada. Ella tomaba muchas anfetaminas y tranquilizantes, pero ciertamente no los conseguía a través mío. Las conseguía de aquel doctor que estaba inyectando a cada señorita de sociedad en aquella época.”

Se refería a las exclusivas consultas de Manhattan en que “médicos” influenciados por el sicotrópico Timothy Leary hacían terapias adhoc a depresivos, embarazadas, niños y una largo y tétrico etcétera. Los pacientes iban a recibir sus dosis de ácidos, anfetaminas u otro cóctel de drogas que les fuese «recetado». Edie, por su puesto, era una de ellos.

La intensa relación entre Warhol y Edie no duró más de un año y medio. La joven se quejaba que Warhol no le pagaba, que no le daba figuración en el naciente proyecto musical de los Velvet Underground. Además consideraba que Andy no intimaba con ella, que era superficial.

Edie comenzó a frecuentar mucho el Chelsea Hotel y a relacionarse con el brazo derecho de Dylan, Bob Neuwirth quien le prometió proyectos de películas que nunca llegaron a realizarse. Tras una fuerte discusión con Warhol, el director de cine y socio de Warhol Paul Morrisey recuerda que Edie decía:

“Ellos (la gente de Dylan) harán una película y yo la protagonizaré junto a Bobby (Dylan).” De pronto era Bobby esto y Bobby lo otro y se dieron cuenta que se había enamorado de él. Pensaron que Dylan la estaba vacilando ya que justo ese día Andy había escuchado en la oficina de su abogado que Dylan se había casado en secreto unos meses atrás. Andy no pudo resistirse y le preguntó, “Sabías Edie que Bob Dylan se acaba de casar?” Ella se puso a temblar. Se dieron cuenta pensaba que estaba en una relación con Dylan .”

Los testigos de aquella discusión recuerdan que Edie fue a llamar por teléfono. Volvió y anunció que abandonaba la Factory. Se fue y todos quedaron en silencio.

“Fue tormentoso y dramático. Edie desapareció y ese fue el final. Nunca regresó”

Era el año 1966 y unos meses antes Warhol le había encargado a Lou Reed que escribiera una canción sobre Sedgwick.

“Cómo qué?”, preguntó Reed. “Oh, no encuentras que Edie es una femme fatale Lou?”. “Entonces escribí Femme Fatale y se la dimos a Nico”, recuerda Reed.

La canción habla de una chica que usa a los hombres y que los hechiza. Otras se han escrito sobre Edie y un par de temas de Dylan se presumen son sobre ella como Just Like a Woman que contiene el siguiente verso:

“Hace el amor como una mujer, duele como una mujer, pero se rompe como una niña pequeña… la chica no puede ser bendecida hasta que finalmente vea que es igual que el resto, con su niebla, sus anfetaminas y sus perlas”.

Curiosamente Just Like a Woman se convirtió en la canción que más veces ha interpretado en directo el cantautor vivo más importante de EEUU. Además en la carátula de la primera edición de aquel disco Blonde on Blonde, aparece Sedgwick. Pero no hay evidencia que entre ambos hubiese habido una relación amorosa.

La secuencia de Edie Sedgwick en la mítica película Chelsea Hotel fue eliminada y remplazada por imágenes de la nueva musa de la Factory, Nico, quien años más tarde muriera adicta, sola y arruinada en Ibiza.

Edie se mudó al Chelsey Hotel y comenzó una relación sentimental con Bob Neuwirth que se hizo imposible dado el errático comportamiento de la cada vez más inestable Sedgwick, Se hizo adicta a la heroína, incendió por despiste su habitación en el Chelsea Hotel y para la Navidad de aquel terrible 1966 fue a ver a su familia quien procedió a internarla. De allí hasta su muerte son incontables los ingresos a psiquiátricos de Estados Unidos. En uno de ellos, coincidió con Valery Solanas, la feminista radical que disparó a Warhol y que por entonces esperaba el juicio por intento de homicidio.

Trató de retomar su carrera de modelo y posó en Vogue y Life pero nadie quiso apostar por ella ya que estaba demasiado estigmatizada con el mundo de la droga. En un hospital conoció a un interno con quien se casaría.

Durante una fiesta en el año 1971 un invitado borracho le gritó que era una drogadicta patética. Llorando llamó a su marido que la fue a buscar. Ella estaba en tratamiento con calmantes que combinaba deliberadamente con alcohol. Fueron a dormir y por la mañana estaba muerta.

Edie Sedgwick, la chica que llegó a Nueva York a triunfar consiguió ser una estrella fugaz …de la que todos disfrutan de su radiante belleza, luminosa y sorprendente. A la que todos contemplan morir !!

 

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