Muchas personas creen que la mejor forma de vivir tranquilos es evitar lo que genera angustia.
*»Mejor no voy».
*»Prefiero no enfrentar eso».
*»Así estoy más tranquilo».
Y al principio parece funcionar. Pero la ciencia mostró algo distinto.
La psicóloga Edna Foa, investigadora en trastornos de ansiedad y trauma, descubrió algo clave:
*Evitar el miedo lo vuelve más fuerte.
Sus investigaciones demostraron que cuando una persona evita sistemáticamente situaciones que le generan ansiedad, el cerebro aprende que esas situaciones son peligrosas.
Y cuanto más se evitan, más amenazantes parecen.
El sistema nervioso no tiene oportunidad de aprender que en realidad puede tolerarlo.
Por eso ocurre algo muy común:
*cada vez hay más cosas que generan miedo
*la ansiedad aparece más rápido
*la vida se vuelve más pequeña
*el alivio dura poco
No es falta de carácter. No es debilidad. No es exageración.
Es aprendizaje.
El cerebro asocia seguridad con evitación, y amenaza con exposición.
La idea incómoda es esta:
*Evitar lo que te asusta puede aliviar hoy….
*pero fortalece el miedo mañana.
La buena noticia es otra:
*El cerebro puede reaprender seguridad.
*El miedo puede reducirse.
*La ansiedad puede perder fuerza.
No porque desaparezca de golpe, sino porque el sistema nervioso aprende que no todo lo que asusta es peligro.
Ciencia que incomoda, pero que explica… por qué huir no siempre protege.
Fuente— Un psicoanalista.

Guper.
