Jorge Luis Borges- Poema.

Con el tiempo te das cuenta.

«Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma;

Y uno aprende que el amor no significa acostarse,

y que una compañía no significa seguridad,

y uno empieza a aprender….

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas,

y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.

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Alfonsina Storni. Su último poema.

Días antes de arrojarse al mar, donde murió ahogada, Alfonsina Storni escribió su último poema, «A dormir» interpretado después como su despedida.

A dormir.

Dientes de flores, cofia de rocío, manos de hierbas, tú, nodriza fina, tenme prestas las sábanas terrosas y el edredón de musgos encarnados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame. Ponme una lámpara a la cabecera, una constelación, la que te guste: todas son hermosas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes… te acuna un pie celeste desde arriba y un pájaro te traza unos compases para que olvides…

Gracias. Ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono le dices que no insista, que he salido.

Alfonsina Storni. ( 1892- 1938)

Fuente- Así es la vida.

Foto- ar. pinterest.com

Guper.

Agatha Christie.

Agatha Miller, más tarde conocida como Agatha Christie, mostró  un notable talento para la escritura incluso en sus primeros años.

Nacida en 1890 en Torquay, Inglaterra, Agatha creció en un hogar que fomentaba la creatividad y la imaginación.

Su madre, Clara, insistió en que no aprendiera a leer hasta los ocho años, pero Agatha aprendió sola a los cinco.

Esta temprana independencia y curiosidad prepararon el terreno para su amor por las historias que duraría toda la vida.

De niña, Agatha creaba historias para su familia, inventando personajes ficticios y elaborando tramas intrincadas.

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Las hermanas Brontë.

En la historia nos encontramos con un caso muy especial, es el de las hermanas Brontë, 

Emily, Anne y Charlotte.

Las tres vivieron vidas de aislamiento, en plena sociedad victoriana, y las tres firmaron con nombres masculinos.

En 1847 cada una publicó una novela:

Jane Eyre – Charlotte Brontë.

Cumbres borrascosas – Emily Brontë.

Agnes Grey – Anne Brontë.

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María Eugenia Vaz Ferreira.

María Eugenia Vaz Ferreira fue una adelantada a su tiempo. 

Muy joven deslumbró en los salones burgueses de su época con una poesía profunda y desenfadada. José Enrique Rodó y Julio Herrera y Reissing reconocieron tempranamente su talento, seguidos por otros intelectuales del Novecientos. También despertó la admiración de Rubén Darío, el hombre que revolucionó la poesía con la creación del modernismo latinoamericano.

Sin embargo, María Eugenia no fue feliz. Su carácter melancólico, su compleja espiritualidad, sus extravagancias y su inclinación por la atmósfera de la noche la impulsaron a aislarse y refugiarse en su arte.

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Dostoievski.

Dostoievski era una persona a quien la pobreza y las deudas no lo dejaban respirar, una persona que se enfrentaba a las peores circunstancias y pesadillas: su enfermedad de epilepsia, la muerte de su hija mayor cuando era niña, la muerte de su amado hijo Alyosha cuando era joven, el desprecio de sus familiares, la falta de moral de sus compañeros «escritores», el desprecio del estado por él. Frente a este torrente arrollador y a este mundo despreciable, no tenía más que su sonrisa sincera, sus buenas intenciones, su humanidad y su pluma.

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El principito y la rosa. Consuelo de Saint- Exupéry.

Aunque algunos la veían como una seductora cazafortunas, lo cierto es que la salvadoreña Consuelo Suncin- Sandoval Zeceña supo conquistar el corazón de Antoine de Saint- Exupéry hasta tal punto que fue quien inspiró «El principito».

Para muchos críticos, la obra maestra de la literatura que escribió De Saint- Exupéry no es más que un relato de su atormentada relación matrimonial que duró 13 años y en la que su mujer es la rosa.

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Ida Vitale. Premio Homero 2024.

El 25 de abril de este año, la poeta, traductora, ensayista, profesora y crítica literaria uruguaya Ida Vitale fue premiada con la Medalla Europea de Arte y Poesía Homero en ceremonia abierta al público en la sala Maggiolo de la Udelar. Luego de la entrega  fueron presentados poemas de Vitale publicados en la «Poetry Periodical, con la traducción simultánea del chino al español.

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Virginia Woolf. Un cuarto propio.

Un cuarto propio es el lúcido testimonio crítico del rol de la mujer en la sociedad, y un verdadero clásico del siglo XX.

«Cuando leemos sobre una bruja que fue sumergida en el agua, sobre una mujer poseída por los demonios, sobre una mujer sabia que vende hierbas, pienso que estamos sobre la pista de una novelista perdida, una poeta silenciada, una Jane Austen enmudecida y sin gloria, una Emily Brontë que desperdició su inteligencia en los páramos o marchaba desquiciada por los caminos, enloquecida por la tortura a la que la sometía su talento. Por cierto me aventuraría a decir que Anónimo, que escribió tantos poemas sin firmarlos, era muchas veces una mujer.» Virginia Woolf.  Continuar leyendo «Virginia Woolf. Un cuarto propio.»

Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik. Escritora y poetisa surrealista argentina.29 de abril 1936-25 de septiembre de 1972.

Hoy escribo sobre una brillante escritora, traductora, pintora argentina. Dejó obras escritas muy buenas, en ellas devela perturbaciones emocionales que nos sirven de conciencia para pensar los motivos por los cuáles las personas se sienten marginadas y es siempre lo mismo, todo comienza en el hogar. En el caso de Alejandra, propensa a engordar, rebelde, dueña de una inteligencia deseada por muchos, pero para su madre, que la comparaba con la hermana mayor, resaltando siempre sus atributos físicos, algo que para la época era más valioso que el hecho de ser independiente, y querer sobresalir del resto por cuenta propia gracias a su trabajo personal.Creció en una familia de inmigrantes de Europa Oriental, con ascendencia judía en Rusia.La Segunda Guerra Mundial y el horror de saber que parte de su familia fue masacrada en Rivne(Ucrania), la llevó a profundizar en la muerte. De adolescente, el acné, su forma de ser excéntrica y su rebeldía la hacían demasiado diferente para los parámetros de la época, una joven que ningún padre quería tener. Continuar leyendo «Alejandra Pizarnik»