SEXO VIRTUAL.

Una modalidad que recicla el deseo.

El sexo virtual no propone nada nuevo…. Más bien, transforma diversas formas de goce, ya conocidas y practicadas, en una nueva versión. La distancia de los amantes agrega osadía y más libertad, a costas de resignar caricias, miradas y perfumes reales.

La palabra cibersexo es una castellanización del término ingles cybersex, amalgama de dos conceptos ciberespacio y sexo. Algunos diccionarios se refieren al cibersexo como “expresiones de sexualidad que responden a imágenes o palabras en el computador”. Pero quizás haya que ampliar el término porque el sexo en internet incluye tanto a las nuevas modalidades del ejercicio erótico como a un potente mercado que crece con los nuevos tiempos.

¿ De qué hablamos cuando hablamos de cibersexo ??

Ya no hace falta hacer pronósticos arriesgados ni futurología barata para tener una idea de lo que será el sexo del futuro. Simplemente basta con prestar atención a la nueva realidad del cibersexo, un fenómeno en ciernes pero que ya está fuertemente instalado.

Lo que sabemos . Al hablar de cibersexo sabemos vagamente que nos referimos a esos nuevos mundos de realidad virtual donde se puede tener una identidad y personalidad ficticia , protagonistas de una novela cuyo guión nos pertenece, y ser quien nos dé la gana y coquetear con quien se nos antoje, a través de sofisticados sistemas de contacto personal. Pero ¿ de que hablamos realmente cuando nos referimos al cibersexo ?

Lo que no sabemos….. o no queremos saber. Suena escalofriante, pero muchas relaciones entre humanos están perdiendo veracidad y autenticidad. Ese movimiento de valores se generaliza cada día más. En ese contexto, de relaciones poco genuinas, de engaño y autoengaños, nace el sexo virtual. Sólo un reflejo de una sociedad que ya se ha gestado y que convive con formas sociales anteriores. El sexo virtual puede ser una experiencia muy placentera y divertida, puede formar parte de los tantos recursos o juguetes que el mercado pone a disposición pero, en ninguna ocasión, puede reemplazar definitivamente la experiencia sexual real. Quienes sólo pueden obtener placer sexual a distancia, deberían consultar con un especialista.

CIBERSEXO: UN NEGOCIO MILLONARIO.

No es extraño que en apenas unos pocos años el sexo haya invadido todos los rincones de internet. Omnipresente en el inconsciente individual y colectivo de los humanos, el sexo está allí, tanto en la cabeza de los censores como en la de los libres de mente. El advenimiento de las flamantes tecnologías de la información generó una nueva forma social de comunicación, que define nuevas modalidades laborales, otros códigos de lenguaje, transformaciones en la manera de entablar relaciones y, claro, el sexo no es ajeno a esta realidad.

El SEXO VENDE, QUE DUDAS CABEN.

Internet se convirtió pronto en su socio, con una explosión  en el campo de los negocios eróticos basados en alta tecnología. Grandes sumas de dinero han invertido los sitios de sexo en nuevas aplicaciones: sistemas de pago que cuidan la discreción, difusión de videos, videochats interactivos, ventas en línea. Incluso el cine porno ha trasladado su base de operaciones al ciberespacio y, desde allí, hacen su aparición las divas del cine porno transformadas en empresarias de sus propios emprendimientos.

El mundo del cibersexo parece no tener vuelta atrás, ya forma parte de Internet y, aparentemente, seguirá allí legal o ilegalmente, con o sin censura.