LA RUPTURA CON EL PASADO.

¿ Quién eres ? ¿ Cómo te describes a ti mismo ? Para contestar estas dos preguntas tendrás sin duda que referirte a tu propia historia, a un pasado ya vivido, pero al que sin duda sigues ligado y del que te parece difícil escaparte. ¿Cómo te describes a ti mismo ? ¿ Son pequeñas etiquetas muy ordenaditas que has ido acumulando durante toda la vida ? ¿ Tienes acaso un cajón lleno de autodefiniciones que usas regularmente ? Algunas de ellas pueden ser tan grandilocuentes como: Yo soy una persona muy nerviosa; soy tímido; soy perezoso; no tengo oído musical; soy torpe; soy muy olvidadizo, y todo un catalogo de cosas que eres y que usas. Sin duda tienes también una serie de “Soy” positivos como: soy muy cariñoso; soy amable; y juego bien al ajedrez. Queremos ayudarte a crecer y desarrollarte más que aplaudirte por las actividades en las que estás operando eficientemente.

Las auto definiciones no son inadecuadas por naturaleza, pero pueden ser usadas de forma perjudicial. El hecho mismo de etiquetar puede ser un impedimento para el desarrollo de la personalidad. Es fácil usar la etiqueta como excusa para seguir igual. Sören Kirkegaard escribió:  “Si me clasificas ( o me etiquetas), me niegas”, Cuando el individuo tiene que estar a la altura de la etiqueta que lo clasifica, el ser deja de existir. Y pasa lo mismo con las auto clasificaciones . Es muy probable que al identificarte con tus etiquetas clasificadoras te estés negando a ti mismo, en vez de aprovechar tu propio potencial de crecimiento.

Todas las auto clasificaciones proceden del pasado histórico del individuo. Pero el pasado, como dijo Carl Sandbug en Prairie, ” es un cubo lleno de cenizas”. Trata de averiguar hasta qué punto estás encadenado a tu pasado. Todos los “Yo soy” auto destructivos provienen de estas cuatro frases neuróticas:

(1) “Así soy yo”

(2) “Yo siempre he sido así”

(3)  “No puedo evitarlo”

(4)  “Es mi carácter”

Ahí están todas en un paquetito. Las trabas que te impiden crecer, cambiar y hacer tu vida (desde este momento en adelante, que es la única vida que tienes) nueva, estimulante y llena de momentos – presentes plenos y felices. Doctor: Wayne W. Dyer.IMG_0528 (Copiar)

 

ALGUNAS DE LAS CAUSAS MÁS COMUNES DE LA IRA

Es posible ver la ira funcionando todo el tiempo. Por todas partes se ven ejemplos de gente experimentando diversos grados de inmovilidad, desde una pequeña molestia hasta la furia ciega. Es el cáncer, aunque aprendido, que se introduce en medio de las interacciones humanas. A continuación, he aquí algunos ejemplos de los casos más comunes de ira, es decir de ocasiones en que la gente escoge la ira.

La ira en el coche. Los conductores le gritan a los demás motoristas por casi todo. El comportamiento de acelerador  de pulso ocurre cuando otra persona va demasiado rápido, demasiado lento, no hace señales, señala equivocadamente, cambia de carriles o comete cualquier equivocación. Como conductor puedes llegar a experimentar gran cantidad de rabia e inmovilidad emocional por las cosas que te dices a ti mismo de la manera como los demás deberían conducir. 

La ira en los juegos competitivos. La gente se enfada con sus compañeros o con sus contrincantes por no hacer las cosas bien o por infracciones a las reglas de juego. Pueden llegar a tirar al suelo una raqueta de tenis porque cometieron un error. Y aunque gritar y patalear es más sano que gritarle o pegarle a los demás, es igualmente una barrera de contención para la plenitud de goce y realización de tu momento presente.

Ira ante lo fuera de lugar. Mucha gente siente rabia contra un individuo o un suceso que considera fuera de lugar. Por ejemplo, un conductor de coche en la carretera o calle puede decidir que un ciclista o un peatón no debería estar allí y tratar de echarlo fuera. Este tipo de ira puede ser sumamente peligrosa. Muchos de los denominados accidentes resultan en realidad de este tipo de incidentes en los que la furia incontrolada ha tenido efectos desastrosos. 

Ira ante los impuestos. Por más cantidad de ira que se malgaste en rabiar contra los impuestos, nadie podrá cambiar las leyes, pero las personas siguen rabiando igual porque los impuestos no son como ellos quisieran que fueran.

Ira debida a la lentitud de los demás. Si esperas que los demás funcionen según tu horario, optarás por enfadarte cuando no lo hagan y justificarás tu inmovilización con “Tengo derecho a enfadarme. Hace media hora que me tiene esperando”.

Ira por el desorden o desorganización de los demás. A pesar del hecho de que tu rabia alentará a los demás a comportarse de la misma manera, posiblemente persistirá tu actitud de escoger la ira.

Ira contra los objetos inanimados. Reaccionar con un grito de rabia porque te golpeas alguna parte de tu cuerpo puede ser terapéutico, pero sentir realmente furia y atravesar la puerta de un puñetazo no sólo es inútil sino que también puede ser muy doloroso.

Ira debida a algún objeto perdido. Por más que rabies, la rabia no logrará recuperar tu llave o tu monedero, y probablemente evitará que organices una búsqueda eficiente.

Ira ante sucesos mundiales que están fuera de tu control. Quizá no estés de acuerdo con la política del gobierno, con las relaciones exteriores, o la economía pero tu ira y la consiguiente inmovilización no cambiarán nada.

Fuente: Tus zonas erróneas.

Doctor: Wayne W. Dyer.

DESARROLLO DE ENFERMEDADES

FATIGA:  la salud hay que introducirla en nuestro cuerpo a través de los alimentos, y el entorno natural. Introducimos oxígeno, naturalmente, y expulsamos dióxido de carbono. Con respecto a la comida, una comida apropiada para el ser humano ayuda a obtener un buen rendimiento: ayuda a cantar, reír, amar, nos proporciona una excelente forma espiritual que nos impulsa en la vida, además de ayudarnos a tener un buen rendimiento fisiológico, un buen resultado en las heces y en la orina.

Con la comida  inapropiada, el ser humano obtiene un mal rendimiento: cansancio mental, falta de vitalidad, tristeza, agresividad, cambios de humor, depresiones, mala calidad emocional, además de provocar un bajo rendimiento fisiológico. Con un exceso de azúcar, sal, productos animales o derivados de animales( carnes, embutidos, lácteos, leche, yogures, quesos, manteca) se consigue un exceso de acidez en la sangre, con la consiguiente desmineralización en el organismo. Nuestro cuerpo, para compensar la acidez, echa mano de los huesos, donde se encuentran esos minerales básicos; la orina y las heces cumplen peor su función de eliminar lo sobrante, hay descomposición o mal olor, comida a medio digerir, tos, mucosidades…….. en definitiva, un bajo rendimiento físico,un resultado de mala calidad. Nos alimentamos del exterior( radiación, energía). Lo que comes te lo da la tierra, que a su vez es alimentada por el cielo(sol, lluvia, aire). La energía solar(vibración), el aire, la tierra, el agua, alimentan a las plantas que luego comemos. Somos transformación del entorno natural y el entorno, a su vez, nos transforma a nosotros y, de esta manera, nos expresamos(forma de pensar, carácter, emociones más o menos armoniosas, más o menos flexibles….). Somos un resultado de la comida que elegimos, de la TRANSFORMACIÓN DEL ENTORNO EN NOSOTROS. 

CANSANCIO MÁS PROFUNDO: se revela en dolor de cabeza, dolor muscular, dolor de huesos, menstruación irregular… La acidez se acumula en nuestra sangre y nuestro cuerpo, por falta de bloqueo de oxígeno. La falta de una digestión adecuada tiene su origen en una ALIMENTACIÓN INCORRECTA.

SANGRE; se revela en un exceso de acidez, de dióxido de carbono, de azufre, de nitrógeno, enfermedades de piel, alergias……

Si un niño pequeño está mal, la causa hay que buscarla en la madre, pero no sirve de nada sentirse culpable. Una buena salud y alimentación no entiende de culpas. Busquemos la causa del efecto indeseado. La salida es reaccionar ante lo no deseado: la dieta macrobiótica.  Un cerebro destruido por las drogas pierde la curiosidad por la vida. Después de un subidón viene un bajón. Provoca inestabilidad emocional, tan pronto se encuentra en un estado de euforia como en otro de depresión. 

EMOCIONAL; con la depresión, angustia, miedo, agresividad, celos, histeria, desconfianza, frustración, viene la FATIGA.

Fuente: Un cuerpo para toda una vida. Autor: Txumari Alfaro.